Visita a Kukra
Llegué a Kukra Hill después de un largo viaje. William, que iba a Bluefields, y yo habíamos salido de Managua a las nueve de la noche en autobús. Llegando a Rama a las tres de la mañana, tuvimos que quedarnos allá, esperando que abriera la panga que nos llevará a Bluefields, hasta las seis de la mañana. En panga, dilataron dos horas antes de alcanzar el muelle de Bluefield donde había gente en todos lados de los que esperaban subir a una panga, a los que bajaban de otra, otros vendían pescados y mariscos o esperaban clientes para sus taxis y mas otros andaban gritando que vendían chicles y empanadas y quesillos.
Allá, William se encontró con su contraparte. Yo seguí en panga—más cuarenta y cinco minutos al norte—hasta Kukra Hill. El pueblo es mucho más pequeño que Masatepe donde hasta ahora he estado viviendo. Hay 3,000 habitantes setenta por ciento de los cuales son de orígenes Mestizo y los demás, de origen Criollo. Hacía sol al llegar al muelle de Kukra Hill y subí en un taxi que me trajo los dos o tres kilómetros del muelle al centro de la comunidad.
Fui primero al instituto donde trabajaré durante los próximos dos años. Allí, conocí a los dos contrapartes con los cuales estaré trabajando co-planificando y co-enseñando las clases de inglés. También conocí a la directora del instituto, la tía de uno de los contrapartes míos y una mujer muy amable y que me recibió con mucho cariño. La escuela es bastante grande, con más de 15 salones de clase y con estudiantes proviniendo de varias de las comunidades pequeñas alrededor de Kukra. Ya hay un jardín escolar, un proyecto que los estudiantes de quinto año realizan todos los años como parte de la clase de Orientación Técnica Vocacional, y una biblioteca grande y llena de libros escritos por autores de muchos países diferentes además de las obras maestras de Rubén Darío y tablas para jugar ajedrez.
De los profesores, me sorprendió el nivel de inglés de los dos. Los dos vienen de familias Criollas que seguramente contribuye a su nivel mayor de lengua pero aún sabiendo eso, yo no aspiraba conversar con ellos en inglés sobre asuntos pedagógicos ni sobre las disimilitudes culturales entre la parte Pacífica de Nicaragua y la parte Atlántica como hicimos. Aunque uno de ellos solamente en este año acaba de empezar trabajando como profesor de inglés, yo siento que los dos tienen un buen don de cómo dirigir una clase y estoy muy entusiasmado de aprender de las experiencias que indudablemente traen tanto como las que crearemos juntos.
Durante esta semana de visita, tanto como durante los próximos seis semanas sino más, fui hospedado con una familia de la comunidad. El jefe de la familia es un hombre muy simpático que trabaja como el Delegado al municipio de Kukra Hill del Ministerio de Educación. La matriarca de la familia también trabaja en el campo de educación, dando clases en la escuela primaria Bautista de la comunidad. Junto con sus cuatros hijos e hijas, tres nietos y nietas, dos abuelos y unos hermanos, ellos viven a una cuadra al sur del instituto en tres casas espaciosas que se han construido sobre un terreno grande y lleno de palmas, bananeros, y otros árboles que siempre parecen estar dando fruta. Es una familia llena de alegría y disfruté mucho de conocerles tanto como probar la comida riquísima que prepararon.




